
Hay directores que se han anticipado a la importancia del desarrollo tecnológico en las comunicaciones y a la influencia que tiene en las masas la televisión y las plataformas digitales, y sus lenguajes subliminales; que inducen al consumismo, al individualismo y a la destrucción.
Uno de ellos es el canadiense David Cronenberg que, desde comienzos de la década del setenta, comenzó a estrenar inquietantes películas, que mezclaban el horror corporal con la ciencia ficción, para decirnos que la realidad no es una sola y que debemos estar atentos a todas sus manifestaciones, especialmente las que van asociadas al desarrollo tecnológico.
“Videodrome” (1983), cinta dirigida y escrita por Cronenberg, es un filme que desarrolla la realidad paralela que instala la televisión, principalmente aquella para adultos, asociada a la violencia y el sexo; en una suerte de alegoría en que el espectador es manipulado mediante alucinaciones y termina fundiéndose con la imagen, en una muerte que se produce en ambos planos.
Cronenberg, de 83 años y aún activo, tiene una importante filmografía, de más de veinte películas, entre las que destacan: “Shivers” (1975), “Cromosoma 3” (1979), “Scanners” (1981), “La Zona Muerta” (1983), “La Mosca” (1986), “Inseparables” (1988), “El Almuerzo Desnudo” (1991), “Madame Butterfly” (1993), “Crash” (1996), “eXistenZ” (1999), “Spider” (2002), “Una Historia de Violencia” (2005), “Promesas del Este” (2007), “Un Método Peligroso” (2011) y “Cosmópolis” (2012), entre otras.
En “Videodrome”, el protagonista es Max Renn (James Woods), uno de los propietarios de Civic TV; señal para adultos que entrega programas con altos contenidos de violencia y sexo; por lo cual se hace cada vez más difícil encontrar alternativas más llamativas e impactantes, para pasar en su emisora; hasta que conoce, gracias a su “pirata” Harlan (Peter Dvorsky), Videodrome,un programa de snuff tv, con torturas, mutilaciones y asesinatos reales, que produce adicción, transformaciones y alucinaciones en quien lo ve; lo que evidentemente le ocurre a Renn.
En el intertanto conoce en un programa de tv a Nicki Brand (Debbie Harry), que tiene un espacio en la radio, llamado “Rescate Emocional”, con la cual tiene un encuentro erótico de dolor y placer; y que se presentará a una audición para trabajar en Videodrome. En el programa televisivo aparece también un video de Brian O’Blivion (Jack Creley), un supuesto experto en el tema, que terminará siendo el puente para que Renn se introduzca en Videodrome, a través de su hija Bianca (Sonja Smits).
Los Oblivion posee un refugio para vagabundos, llamada Rayo Catódico, en el cual los indigentes se dedican a ver televisión, para curarse de la “enfermedad provocada por la falta de acceso a los rayos catódicos”, la cual provocaría desconexión con el mundo. Oblivion señala que la pantalla de tv es la retina del ojo de la mente, que la tv es realidad y que la realidad es menos que la tv. La cinta plantea los difusos límites de la realidad y que finalmente esta es la percepción que tengamos de ella.
Videodrome, por otro lado, tiene detrás una filosofía “peligrosa”, que desencadena, sin control, la imaginación de violencia que algunos llevan dentro. Provoca tumores, que a su vez producen alucinaciones, que a la larga llevan a la muerte del cuerpo, tanto en la televisión como fuera de ella; en una clara alusión a la dependencia que la pantalla, en general, produce en la gran mayoría de los habitantes del planeta, en esa fecha como en la actualidad; con el temor, como dice la película, de que a los espectadores “puedan programarlos” y desaparezca su capacidad de decidir.