
La tercera fecha del tradicional Ciclo de Conciertos 2026 de la Fundación Beethoven, originalmente a cargo del debutante Civitas Ensemble, ante una inevitable continencia de vuelos, no fue posible que sus tres integrantes aterrizaran en Santiago, sólo pudiendo hacerlo Winston Choi, pianista del conjunto.
Ante la desazón de enterarse del cambio de programa in situ (Teatro Municipal de Las Condes) -especialmente ante las altas expectativas del programa original con obras muy esperadas como como el Trio Elegiaco de Rachamaninoff y el Archiduque de Beethoven-, debe reconocerse la acertada (aunque riesgosa) solución implementada por Fundación Beethoven en cuanto respetar la fecha confiando la presentación a Winston Choi, por mucho que el programa, a priori, no fuera en su conjunto del todo convocante, especialmente la segunda parte…
Con una primera parte confiada a compositores románticos germanos tempranos, inicio con una diáfana lectura del Impromptu en fa menor, op 142, N° 1, de Franz Schubert. Con seguro y delicado toucher, Choi delineó con suma claridad las líneas melódicas y voces internas, más acertados matices y equilibrio contrastante.
Seguidamente, una buena versión de la magnífica Sonata N° 21 en do mayor, op 53, “Waldstein”, de L.V. Beethoven, sin duda de las más vibrantes del ciclo de las 32 del genio de Bonn. Con gran riqueza de ideas plasmadas en marcados contrastes de carácter, a lo largo de sus tres movimientos transita desde lo amable a lo reflexivo, arribando a un brillante (y energizante) tema principal hacia el finale. Con acertada construcción atmosférica, Choi brindó eficazmente (y sin efectismos) el carácter de cada sección, con exposiciones de calibrada claridad armónica y certeras progresiones expresivas. Sólo lamentar lo inadecuado del instrumento disponible para efectos de un recital de piano dentro de un ciclo internacional, con sonido muy metálico más un teclado de poca flexibilidad de respuesta. Es el momento de adquirir un buen piano de conciertos por parte del Teatro Municipal de Las Condes, o bien arrendar un instrumento ad-hoc para estos fines…
Luego de presenciar la segunda parte, que, a priori, no era del todo convocante al incluir una colección de piezas cortas donde los únicos compositores conocidos eran Debussy y Ravel, se trató de una propuesta temática denominada “Las Formas del Agua”, orgánico de 7 cortas obras de carácter más bien “impresionista” ante el tratamiento del color y exposiciones de imágenes sonoras en función de una genuina subjetividad por sobre propiedades materiales concretas, en este caso, respecto a variantes genéricas del agua como elemento.
Con un enfoque sin pausas, la propuesta del solvente pianista acertó en una buena selección de piezas debidamente hilvanadas (ligadas) de compositores como Töru Takemitsu, Abel Decaux, Tristan Murail, Brian Current, Leopold Godowsky más los ya señalados Debussy y Ravel, pudiéndose apreciar mayor comodidad en este tipo de repertorio en comparación a la primera parte. Soberbia explotación de colores, timbres y punzante rítmica, “amigándose” mejor con el piano disponible…
En suma, ante una inevitable contingencia, una afortunada solución…
