Cine
17 de Agosto, 2026

Un pianista de fina estirpe…

Por Jaime Torres Gómez

Con presentaciones en Santiago y Viña del Mar, y luego de algunos años, regresó el excelente pianista japonés Ryutaro Suzuki, asistiéndose en esta oportunidad a la presentación del Teatro Municipal de Viña (TMVM), organizada por este Teatro comunal con apoyo de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.  

Con un lleno total, dio cuenta de la alta convocatoria que tienen los recitales de piano en la comunidad viñamarina y porteña, celebrándose, con acertado criterio curatorial, el actual Ciclo Internacional de Piano impulsado por el TMVM al convocar a destacados pianistas nacionales e internacionales, sacando así máximo rendimiento a los magníficos Bossendörfer y Fazioli disponibles en el Municipal. Sin embargo, queda pendiente restituir los tradicionales ciclos de música de cámara en el magnífico coliseo viñamarino, considerando la actual hegemonía de presentaciones de orquestas. En todo caso, el presente ciclo de piano es una muy buena señal y aporte a la línea editorial de este patrimonial espacio.

Con repetición del mismo programa ofrecido antes en Santiago, contempló atractivas y poco frecuentadas piezas de Fredéric Chopin y Franz Liszt. Poseedor de una consumada técnica (limpia digitación y magnífico uso del pedal) e irreprochable musicalidad (notable capacidad de construcción de atmósferas), Suzuki responde al perfil deseable de lo que debe ser un músico: servicialidad irrestricta a la partitura y distancia a todo efectismo…

Con una primera parte dedicada a F. Chopin, comenzó con una notable versión del Nocturno en mi bemol mayor, Op 9 N° 2, servido de un delicado toucher, precisos tempi y celebrada cantabilidad de las frases. Seguidamente, toda una curiosidad, con una selección de 3 de las Canciones Polacas, en transcripción de Franz Liszt, S 480t, Del todo idiomático el abordaje de estas piezas muy bien transcritas por Liszt, con estupendas transparencias más un acendrado sentido del canto interior. Y finalizando este primera parte chopiniana, notables versiones de la Mazurca en la menor, Op17 N° 4 y la entrañable Balada N° 1 en sol menor, Op 23, nuevamente develando, con elocuencia, el pathos interno de cada pieza.

Luego de una breve pausa (en sí, el programa fue de cortísima duración…), dos portentosas piezas de F. Liszt: El Miserere de la ópera Il Trovatore, de Verdi, S.433, y las Reminiscencias de la ópera Don Giovanni, de Mozart, S.418. Con innegable oficio, Suzuki puso su consumada técnica al servicio de un genuino propósito artístico, con discursos interpretativos de prístinas transparencias, exquisitos fraseos  y segura digitación. Gran claridad de las voces internas y notable sentido del legato. Sin duda, dos triunfales versiones de obras susceptibles de desdibujarse ante cierta tentación de pseudos exhibicionismos virtuosísticos.

En suma, una presentación de un pianista de fina estirpe, que supo subordinar su consumado dominio técnico a un propósito musical superior…