Cine
01 de Septiembre, 2026

Un dia con Peter Hujar

Algunos innovadores en el cine hacen interesantes trabajos, en que se difuminan los límites entre la ficción y la no ficción, utilizando elementos de la literatura, del teatro y de la cultura alternativa en general.

Es el caso de “Un Día con Peter Hujar” (2025), cinta dirigida y escrita por el cineasta estadounidense Ira Sachs y basada en el libro homónimo de Linda Rosenkrantz, que fue publicado en 2021. En 1974, esta última tuvo el proyecto de hacer un libro con conversaciones con amigos artistas, sobre su vida cotidiana, recogiendo en detalle lo que habían hecho en un día de su vida. Entre ellos estaba el importante fotógrafo Peter Hujar (1934-1987).

El libro de Rosenkrantz (nacida el 26 de mayo de 1934 y con 92 años en la actualidad) no se terminó, los audios se perdieron; pero en 2019, entre los papeles de Hujar, se encontró una transcripción de su entrevista, que fue archivada en la Biblioteca Morgan de Nueva York, y que sirvió a la escritora para hacer el libro en que se inspira esta película.

Sachs, de 60 años, ha dirigido además otros diez largometrajes. Estos son “Vaudeville” (1991), “El Delta” (1996), “40 Sombras de Azul” (2005), “Vida de Casado” (2007), “Mantén las Luces Encendidas” (2012), “El Amor es Extraño” (2014), “Hombrecitos” (2016), “Frankie” (2019), “Pasajes” (2023) y “El Hombre que Amo” (2026).

En “Un Día con Peter Hujar” el espectador asiste a la recreación de la conversación que sostuvo Rosenkrantz (Rebecca Hall) con Hujar (Ben Whishaw) durante todo el día, el 19 de diciembre de 1974. Es decir, esto ya es un pie forzado, porque el diálogo se realiza al interior del departamento de Hujar y se trata de que el fotógrafo cuente y comente todo lo que hizo el día anterior.

La conversación, en todo caso, resulta altamente entretenida, porque es una combinación de lo que hace un artista cotidianamente, con detalles del ejercicio del oficio de fotógrafo; y con sabrosos comentarios del mundo artístico de la época en Nueva York, ya que ambos estaban muy bien conectados. Por ejemplo, en sus conversaciones aparecen la filósofa y escritora Susan Sontag, el crítico de arte Max Kozloff y el escritor William Burroughs, entre muchos otros. 

Un capítulo aparte merece la historia que cuenta Hujar sobre su experiencia de fotografiar al poeta Allen Ginsberg, por encargo del diario New York Times. El retrato con palabras que hace del poeta, a quien llama “dios Buda” resulta muy clarificador de la personalidad del escritor beat.

Sachs utiliza muy bien, en todo caso, la evidente amistad entre Hujar y Rosenkrantz; quienes van utilizando cada rincón de la casa para darle más agilidad a la narración; y cada cierto rato la cámara se congela para retratarlos, con música de Bach de fondo, lo que da cierto dramatismo a las existencias registradas en esta cinta, un par de amigos que han tomado conciencia de que se están haciendo viejos.

En este sentido, resulta conmovedora la escena grabada sobre el techo, en que se combinan las imágenes de la ventana con el movimiento de las cortinas y la vista crepuscular del río Hudson; en que hablan de cosas y detalles cotidianos, aparentemente sin importancia, pero que finalmente son el sabor y sentido de la existencia y de la amistad.