Cine
23 de Enero, 2026

"Twin Peaks": las piezas perdidas

Por Álvaro Inostroza Bidart

La trama, los personajes y la estética de “Twin Peaks”, una historia surrealista en torno a un asesinato en un pueblo estadounidense, cercano a la frontera con Canadá, obsesionaron a su creador, el cineasta David Lynch (1946-2025), por casi cuarenta años y hasta su muerte.

En 1989 estrenó un video titulado “Asesinato en Twin Peaks” y ese mismo año se comenzó a dar la serie “Twin Peaks”, hasta 1991; la cual tuvo un impacto profundo en la audiencia televisiva con gusto cinematográfico; tanto que, al año siguiente, Lynch estrenó el primer largometraje inspirado en el argumento: “Twin Peaks: Fuego Camino Conmigo”.

En 1993, se volvió a dar una temporada de la serie; en 2008 se hizo un Festival Twin Peaks, para el cual Lynch preparó y exhibió un cortometraje; para estrenarse, en 2014, el segundo largo: “Twin Peaks: Las Piezas Perdidas”, con escenas desechadas de la primera película. Pero la obsesión no se detuvo ahí. En 2017, nuevamente se exhibieron nuevos capítulos de la serie; en 2019 se lanzó un video juego Twin Peaks y en 2025, el mismo año de su muerte, se estrenó el cortometraje “Cómo Filmamos Twin Peaks en 35 milímetros”.

Fue tal la obsesión del estadounidense Lynch por “Twin Peaks” que, aparte de aquella, sólo filmó nueve largometrajes; todas obras maestras: “Cabeza Borradora” (1977), “El Hombre Elefante” (1980), “Duna” (1984), “Terciopelo Azul” (1986), “Corazón Salvaje” (1990), “Carretera Perdida” (1997), “Una Historia Sencilla” (1999), “Mulholland Drive” (2001) e “Inland Empire” (2006); filmografía que lo ubicó como uno de los directores independientes más interesantes y originales de finales del siglo pasado y comienzos de éste.

Y la cinta “Twin Peaks: Las Piezas Perdidas” lo ratifica. Sin duda, para apreciarla, es mucho mejor haber visto antes las tres primeras temporadas de la serie; incluso el primer largometraje, pero no es indispensable, ya que ésta es una precuela. En esta cinta aún no ha muerto Laura Palmer (Sheryl Lee) y el espectador tiene la posibilidad de conocerla bien: su inestabilidad psicológica y su dependencia por la cocaína y del sexo, como consecuencia de la primera. 

Así también, otros personajes claves de una galería sorprendente: el correcto agente Cooper (Kyle MacLachlan), los extravagantes padres de Laura, Leland (Ray Wise) y Sarah (Grace Zabriskie), la leal e inocente amiga de Laura, Donna (Moira Kelly), las bellas Norma (Peggy Lipton) y Jocelyn (Joan Chen); y el pequeño hombre de la otra dimensión (Michael J. Anderson), con sus extraños bailes y sonrisas.

Por otro lado, aparecen personajes solo aludidos en la serie, como la primera asesinada, Annie (Heather Graham), el mítico y desaparecido agente Phillip Jeffries (David Bowie) y el jefe Gordon Cole (el propio Lynch). Mención aparte merece la escena de la pelea a puñetes entre el agente Desmond (Chris Isaak) y el sheriff Cable (Gary Bullock), que presencia el agente Sam Stanley (Kiefer Sutherland); y que impacta por el tranquilo absurdo y sin sentido que la recorre.

Más allá de todas estas consideraciones del guion, lo que más interesa de este filme, en todo caso, es que está impregnado de la estética de Lynch: los sueños, las pesadillas, la fantasía, los recuerdos, las imágenes oscuras; que son tan realidad como la cotidianeidad. Lynch hace sentir al espectador la complejidad de la existencia, con sus decenas de capas, que conforman un solo todo, maravilloso y único.