Música
17 de Junio, 2026

Sinfónica en modo italiano

Por Mario Córdova

Los programas de concierto que brindan unidad en su contenido temático siempre son bienvenidos, y por eso la acogida fue muy cálida a la reciente fecha de la temporada de la Orquesta Sinfónica Nacional al ofrecer una jornada titulada “A la italiana”. En ella se incluyó un grupo de cuatro obras, dos de compositores de esa nacionalidad y dos de proveniencia ajena,  pero de total ligazón con la península de la bota. La selección realizada no pudo ser mejor, recibiendo como excelente directora invitada a la argentina Fernanda Lastra. 

Para el inicio se dispuso a modo de obertura el estreno en Chile de “Fanfarria” (1996) de la compositora Elisabetta Brusa. Su título ya adelantaba que sería una pieza breve y brillante. Así fue, muy en el estilo de John Williams y sumida en un minimalismo rítmico repetitivo con la orquesta sonando a todo dar.

De inmediato se continuó con el desconocido Concierto para fagot de Gioacchino Rossini. Fue una curiosidad, tanto por mostrar en escena un instrumento solista tan esquivo como por tratarse de una obra de un compositor muy íntimamente ligado a la ópera, ignorado en sus escasas incursiones en otros géneros. Como era de esperarse, el estilo belcantista, el gran sello rossiniano, surgió desde el primer compás, exigiendo muy pronto al fagot ágiles pasajes de coloratura, como si se tratará de una voz cantante en sus aclamadas óperas.  La solista Melodía Baeza (integrante de la Sinfónica Nacional) cumplió en triunfal plenitud el cometido tan demandante, acompañada por un grupo orquestal más reducido que en resto del programa, dirigido a la perfección por Fernanda Lastra. 

Siguió el “Capricho italiano” del ruso Tchaikovsky, marcando los momentos de mayor lucimiento de la maestra invitada. El gran colorido orquestal y la multiplicidad temática de esta célebre pieza sirvieron de muy oportuna plataforma para la exhibición de una conducción notable. En ella  llamaron la atención su liberada gestualidad corporal y sus miradas controladoras (y de aprobación) a los diferentes grupos instrumentales de la orquesta.   

Después del intermedio llegó la Sinfonía N° 4 del alemán Mendelssohn, llamada “Italiana” por haber sido compuesta con la inspiración que le dejó al compositor la visita a diversas ciudades de aquel país. Esa motivación trasciende mayormente en los movimientos extremos, cuyo ánimo festivo empapó la interpretación comandada por la batuta visitante.

No obstante esos grandes aciertos, el punto más alto en expresividad interpretativa trascendió en Andante del segundo movimiento, en que su elegante melodiosidad se oyó verdaderamente acariciada por unos fraseos logradísimos que tuvieron un constante y magnífico contrapunto rítmico. 

Ciertamente, un programa “A la italiana” permite la inclusión de muchas otras famosas obras orquestales de muchos compositores. Esta vez hubo cuatro. Ya vendrán más en réplicas que debiera tener esta exitosa jornada.