Artes Visuales
11 de Julio, 2021

Sergio Montecino

Por Ernesto Muñoz

Sergio Montecino, vino desde la ciudad de Osorno a estudiar Leyes en la Universidad de Chile y terminó estudiando en la Escuela de Bellas Artes de dicha universidad, llegando a ser profesor de la Catedra de Dibujo durante treinta años. Toda su vida estuvo circunscrita al Arte, perfeccionó sus estudios en Brasil, Italia y Alemania.

En los años cincuenta del siglo pasado la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile, era el lugar que aglutinaba a la intelectualidad nacional. Actores, escritores, músicos, escultores y pintores se daban cita diariamente en su local o en los alrededores del Parque Forestal. Conocidos son los encuentros de los literatos de la Generación del 50 debajo de un tilo en el Parque Forestal.

El edificio inaugurado en el año 1910, fue diseñado para albergar la actividad docente de la Academia de Bellas Artes. En su tercer piso mantenía talleres para sus profesores. Sergio Montecino compartía taller con el artista Ramón Vergara Grez quien, a pesar de ser una persona de rasgos e ideas diferentes, lograron sellar una gran amistad. Vergara Grez escribiría en la presentación del libro Entre músico y Pintores de Sergio Montecino lo siguiente: Nadie mejor que Sergio Montecino para recatar este material, con su generosa imaginación y agudeza; con su alta estatura de varón, que produce la impresión que mirara por sobre las panderetas los patios interiores, dando vida y sentido a sus narraciones en el juego imaginativo del encuentro, la evasión ironía y esperanza, frustración y humor  Siempre al acecho, perspicaz, mordaz a veces sin dejar de sentir el asombro que produce la acción del hombre. 

Todo este interactivo social, concluiría con el incendio de la Escuela el año 1969, que no solo puso termino a las actividades docentes sino también al lugar como fórum intelectual, además significó la perdida de la obra de todos sus profesores que mantenían en sus talleres. Era el final de un periodo muy importante en el mundo del arte en Chile y el inicio de los grandes cambios que ocurrirían en el país en los años venideros.

Esta particularidad de la Escuela de contar con talleres para sus profesores, hizo posible una convivencia que se convirtió en numerosos casos de matrimonio entre ellos. Algunos de estos matrimonios fueron los de Matilde Pérez con Gustavo Carrasco, Carlos Pedraza con Edith González con Domingo Santa Cruz con Elsa Bolívar y el de Sergio Montecino con Eliana Benderet, fallecida recientemente.

Montecino era una persona muy especial, de trato amable y muy empático, lograba amistad con todos, a pesar de las diferencias ideológicas y de pensamiento artístico. En esos años de cambio, donde el país tuvo grandes transformaciones sociales, políticas y económicas. En pocos años, Chile fue gobernado por ideologías antagónicas, y sus consecuencias en el mundo del arte, significó el exilio para muchos artistas y la ruptura en el interior de la intelectualidad, en bandos contrarios casi irreconciliables. La figura de Sergio Montecino sobresale en esos momentos por ser la persona que nunca mezcló el Arte con las posiciones políticas ideológicas, como muchos de sus colegas. Se mantuvo neutral en un mundo lleno de dudas.

Montecino no solo fue un gran profesor, sino como artista su obra pictórica fue notable. 

También demostró no su inquietud por la música y la literatura. 

Como artista fue un figurativo, que se mantuvo en su convicción, a pesar que la tendencia general de esos años, era la abstracción geométrica o lirica. El paisajismo era su pasión, en la época que los artistas de profesión y los aficionados de fines de semana salían a la calle a pintar y donde los curiosos se les acercaban para ver como la magia del pincel captaba formas y colores de la naturaleza.

Sergio Montecino recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas el año 1993. Junto con Carlos Pedraza quien obtuvo el año 1979, el Premio Nacional de Arte, mención pintura, son los dos representantes de la llamada generación de los cuarenta, que un lograron premio nacional.

Montecino era un coleccionista de anécdotas históricas de sus colegas y muchas de ellas las publicó en su libro Entre Músicos y Pintores. Lo interesante que a través de esas pequeñas reseñas podemos captar como era la vida cotidiana de los artistas y de algunos personajes connotados del Arte nacional, de esos años en que él vivió. Se hace difícil retrotraer y entender en nuestros días, los usos y costumbres, los personajes y sus entretelones, con la mirada actual, donde la tecnología ha acelerado la vida diaria, perfeccionado las metodologías y herramientas a disposición del arte, pero nunca reemplazará ese aporte de humanidad que cada artista incorpora a su obra y que la hace única.