Cine
28 de Agosto, 2026

Rosebush Pruning

Por Álvaro Inostroza Bidart

En el cine actual no existen restricciones de ningún tipo. Ni para desarrollar personajes enfermos mentalmente ni para mostrar los actos humanos más inverosímiles; sobre todo ligados a la violencia física, sexual y psicológica, justamente como reflejos de la crisis de la sociedad capitalista post moderna.

Buen ejemplo de esto es “Rosebush Pruning” (2026), en castellano “Poda de Rosales”, cinta dirigida por el cineasta brasilero Karim Ainouz y basada libremente en la película “Puños en el Bolsillo”, que en 1965 dirigió el director italiano Marco Bellocchio, ópera prima de este importante realizador europeo, nacido en 1939 y que aún está vigente. 

Ainouz, de 60 años, ha desarrollado una importante obra, no sólo como cineasta, sino también como fotógrafo y artista visual. Sus largometrajes son “Madame Satán” (2002), “El Cielo de Suely” (2006), “Viajo porque Preciso, Vuelvo porque te Amo” (2009) en co-dirección con Marcelo Gomes; “Abismo Plateado” (2011), “Playa del Futuro” (2014); el documental Aeropuerto Central THF (2018); “Sol en la Cabeza” (2018), “La Vida Invisible de Eurídice Gusmao” (2019); el documental “Nardjes A.” (2020), “Marinero de las Montañas” (2021), “La Última Reina” (2023) y “Motel Destino” (2024)

“Rosebush Pruning” cuenta la historia de la adinerada y ociosa familia Taylor, que se traslada desde Nueva York a una zona no identificada de la sierra de Cataluña, España, donde viven, en una gran mansión, el padre y sus cuatro hijos; ya que se supone que la madre (Pamela Anderson) ha muerto, luego de haber sido atacada por una jauría de lobos. El padre (Tracy Letts) es ciego y tiene una relación de dependencia psicológica con sus hijos, sobre todo con el mayor, Jack (Jamie Bell); al decir de todos los hermanos, el más inteligente y bondadoso. El narrador y quien abre la cinta es Edward (Callum Turner), homosexual, inventor de refranes y amante de la moda; que aparece en una hermosa playa con su amigo griego George (Yorgos Stefanakos), médico, realizando juegos de palabras en torno a cómo vestirse y cómo actuar en situaciones sociales.

El grupo familiar lo completan el hermano menor Robert (Lukas Gage), inválido psicológicamente, epiléptico y que está enamorado de Jack; y la única hermana, Anna (Riley Keough), coqueta y mentirosa; y que está dispuesta a hacer cualquier cosa para que Jack no se vaya de la casa. La aparición de la novia de Jack, Martha (Elle Fanning) gatillará un conflicto doméstico de proporciones, que se grafica magistralmente en el refrán de Ed: “las personas son rosas. Las familias son rosales. A los rosales hay que podarlos”.

Bajo la superficie subyace la indiferencia entre los integrantes de la familia; la que explota más aún cuando se descubre que la madre no sólo no está muerta, sino que es lesbiana y vive hace dos años con Emma (Elena Anaya), su antigua jardinera; y que no le interesa para nada su familia.

Otro de los aspectos interesantes de la cinta es que la narración no coincide con las imágenes, sino que sirve para ir conociendo las fijaciones y pulsiones que tiene cada integrante de la familia; y que se relacionan con la sangre, con el sexo y con la identidad profunda de los personajes, ligada a la muerte y a la felicidad, como formas de liberación; con algunos elementos simbólicos surreales, como los zapatos, los caballos, los alces, los lobos y, por supuesto, las rosas.