Música
25 de Marzo, 2022

Relevantes hitos…

Por Jaime Torres Gómez

El segundo programa de la temporada de abono de la Filarmónica de Santiago, contempló el debut de la directora chilena Alejandra Urrutia con dicha agrupación, más el estreno de dos obras de mujeres compositoras

Nuevamente, cabe destacar el desarrollo de la temporada de abono del Municipal de Santiago en contexto pandemial, y más aún en este caso, con una novedosa propuesta programática alejada del perfil habitual de conciertos en el decano coliseo artístico nacional, generalmente asociado a cierto conservadurismo. A la vez, es menester sincerar la limitada envergadura de los programas tras la rearticulación de espectáculos en muchas agrupaciones, ante la idea (discutible…) de recuperar y captar nuevos públicos, celebrándose este hito.     

Relevante constituyó el tardío debut de Alejandra Urrutia con la Filarmónica, quien ostenta en paralelo la titularidad de la Orquesta de Cámara del Municipal, amén de sus holgadas credenciales de colaboración con las principales orquestas del país, fungiendo incluso como Titular de la Orquesta de Cámara de Chile y de la prestigiosa Sinfónica de Santa Fe en Argentina, méritos sobrados para su debut filarmónico. Y luego de varios años sin verla dirigir, pudo calibrarse los avances de su carrera, como en enero pasado con una idiomática dirección del Réquiem Alemán de Brahms para el Concierto de la Hermandad, en la Estación Mapocho.   

Con el sugestivo título “Ellas y el Aranjuez”…, resulta interesante dicha estructuración programática al contemplar el famoso Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo, flanqueado, al inicio, con el estreno de la Obertura N°2 de la compositora francesa Louise Farrenc, y terminando, también en calidad de estreno, con la Sinfonía N° 3 de la norteamericana Florence Price, dando cuenta de un criterio funcionalmente convocante a un variopinto público.  

La música de Louise Farrenc (1804-1875) no es desconocida por estas latitudes, recordándose el estreno en la Sinfónica Nacional de dos sinfonías como parte de varias coreografías para el Ballet Nacional Chileno. Y siguiendo la línea de sus sinfonías, la Obertura N° 2 no se aparta de las características recurrentes en la música de esta compositora, asimilando con naturalidad influencias de Von Weber, Mendelssohn, Schumann, y particularmente en esta pieza, de algunos compositores italianos belcantistas como Donizzetti o Bellini. Magnífica entrega de la maestra Urrutia en carácter, linealidad discursiva, balances y dinámicas, obteniendo de la Filarmónica alta jerarquía de sonido y ensamble.  

Como obra central, luego de una larga ausencia en la Filarmónica, se ofreció una magnífica versión del Aranjuez, obra localmente programada con frecuencia en otras agrupaciones. El nivel guitarrístico chileno es internacionalmente reconocido, siendo un prominente exponente Luis Orlandini, oficiando de solista en esta oportunidad. Y no era la primera vez que se veía a Orlandini en esta obra (a lo menos unas cinco veces en un lapso de treinta años, más sus reconocidas grabaciones con la Filarmónica de Gran Canaria y Sinfónica Nacional de Chile). 

Con inapelable autoridad, en esta oportunidad brindó una renovada y profunda visión de la obra, auscultando una galería de detalles en timbres y colores raras veces percibidos. El complemento de la maestra Urrutia, en absoluta complicidad con el autorizado solista, obteniendo lo mejor de los filarmónicos en texturas, balances y ajuste global. Y ante una frenética ovación, como encore, una deslumbrante versión de la entrañable Danza Española N° 5 de Enrique Granados, dando cuenta de un momento estelar en esta jornada del Municipal…  

Y con el estreno de la Sinfonía N° 3 de Florence Price (1887-1963), se dio gran término a esta segunda sesión del abono filarmónico, coronando una refrescante renovación de repertorio. 

La música de esta compositora afroamericana ha experimentado un atractivo re-descubrimiento, programándose con mayor frecuencia junto a un celebrado interés por la grabación de sus obras. De poliestilística estética, en esta sinfonía se reconoce una suerte de clúster donde cada célula tématica, de particular estética, se funde en una caleidoscópica globalidad, cuyo conjunto consigue certera eficacia hacia un explícito propósito de amalgama (con visos dialécticos…) entre lo vernáculo de lo afroamericano con corrientes europeizantes. Así, se perciben influencias de Wagner, Chausson, Franck (especialmente en la sección inicial, con un coral asociado a los inicios de las Sinfonía en re menor de Franck y Sinfonía en si bemol mayor de Chausson, seguramente condicionado al oficio de organista de la compositora), y otros compositores como Max Reger, Vincent D´indy, etc.

La labor de Alejandra Urrutia, absolutamente triunfal y del todo consubstanciada con la obra… Grandes logros en el manejo de las modulaciones, idiomatismo a borbotones de cada individualidad en función del todo, amén de un exhaustivo trabajo en timbres, colores y contrastes. La Filarmónica, en estado de gracia, hizo gala a su magnífico momento actual.

En suma, un programa con relevantes hitos programáticos y de brillantes desempeños individuales y grupales…