Cine
05 de Junio, 2026

Padre madre hermana hermano

Por Álvaro Inostroza Bidart

Da gusto ratificar que en Estados Unidos existe, a pesar del imperio de la industria hollywoodense, un importante cine independiente, que mantiene su originalidad y sello personal. Y qué duda cabe que Jim Jarmusch es uno de los más genuinos representantes de este tipo de creación audiovisual, con un estilo particular y una mirada existencial a sus personajes y situaciones.

“Padre Madre Hermana Hermano” (2025), la última cinta dirigida, escrita, producida y con música de Jarmusch, es una clara muestra de este tipo de cine, que tiene una fuerte influencia de los clásicos estadounidenses; pero también del cine de autor europeo y asiático, como una clara señal de que la cultura y su historia es una simbiosis de influjos diversos; alejada de nacionalismos y localismos sin sentido y empobrecedores.

Jarmusch, de 73 años, ha realizado una interesante y abundante filmografía, desde inicios de los ’80; en la que destacan largometrajes como “Extraños en el Paraíso” (1984), “Noche en la Tierra” (1991), “Hombre Muerto” (1995), el documental “El Año del Caballo” (1997), “Perro Fantasma: El Camino del Samurai” (1999), “Café y Cigarrillos” (2003), “Flores Rotas” (2005) y “Patterson” (2016), entre otros; en los cuales ha generado un estilo propio, con cintas en que el énfasis está en la construcción de atmósferas y en el desarrollo de los personajes, más que en el progreso de la trama, como ocurre en el cine comercial y tradicional.

En “Padre Madre Hermana Hermano”, Jarmusch lleva estos rasgos a su máxima expresión. El filme está divido en tres episodios. El primero, Padre, ambientado en una zona rural de Estados Unidos, trata sobre la visita de dos hijos cuarentones y tradicionales, Jeff (Adam Driver) y Emily (Mayim Bialik) a su padre (Tom Waits), un ermitaño bastante peculiar, fuera del sistema; al cual da la impresión de que van a ver más que nada por cumplir, incluso con bastante incomodidad, ya que lo encuentran medio “loco” Lo único que valoran, al parecer, es la pacífica vista al lago que tiene su casa.

El segundo episodio, Madre, es algo similar, pero ambientado en Dublín, Irlanda. La madre, una exitosa escritora (Charlotte Rampling) recibe una vez al año a sus hijas, para tomar un exquisito té, con finos pasteles y bocadillos. A pesar de su status y atención irrefutables, las hijas. la tradicional Tim (Cate Blanchett) y la liberal y moderna Lilith (Vicky Kriers) al parecer no sienten nada especial por su progenitora; haciéndose difícil y efímera la conversación; y por lo tanto la estadía, de unas pocas horas, al igual que el episodio anterior. 

El último capítulo, Hermana Hermano, es totalmente diferente. Ambientado en París, Francia; dos hermanos gemelos visitan por última vez el departamento en que vivían sus padres, recientemente fallecidos en un accidente aéreo. Entre ellos, Skye (Indya Moore) y Billy (Luka Sabbat), existe una conexión física y espiritual que se respira; y que se materializa en música, café y conversaciones compartidas, con emoción fuerte y contenida.

La música de la cinta, del propio Jarmusch y de Anika, con base en el jazz y en el blues, dialoga con el ritmo tranquilo del filme. Por otro lado, el director utiliza la repetición de diversos elementos en los tres episodios, para indicar que todos sus personajes viven al unísono, en realidades distintas y similares a la vez. Aparecen en las tres partes skaters, los relojes Rolex, verdaderos o falsos; los brindis con agua, té o café (nunca con alcohol); y el uso de vehículos para acercarlos o distanciarlos de los seres que debieran querer.