
Hay historias que demuestran que muchas veces la realidad efectivamente supera a la ficción; pero lo más increíble es que estos acontecimientos sorprendentes en varias oportunidades permanecen desconocidos para el gran público, hasta que el cine los rescata. Estos hechos generalmente son un golpe a la emoción de los espectadores, porque los involucrados son héroes anónimos, que nos hacen creer aún en la denostada condición humana.
Esto ocurre en “Lazos de Vida” (2023), cinta dirigida por el cineasta británico James Hawes, basada en el libro “Si esto no es Imposible: La Vida de Sir Nicholas Winton”, escrito por Bárbara Winton; que cuenta la historia de su padre, responsable directo de haber salvado casi setecientos niños checoeslovacos, durante el inicio de la Segunda Guerra Mundial, del exterminio nazi; ya que la mayor parte eran judíos.
Hawes, de 65 años, ha desarrollado, entre 1990 y la actualidad, una importante carrera en la televisión inglesa, dirigiendo series y películas para ese formato. “Lazos de Vida” fue su primer largometraje para el cine; luego del cual dirigió un segundo: “Amateur” (2025), también con buena crítica.
Porque efectivamente no basta con tener una buena historia y un buen guion. Es fundamental, el buen uso del lenguaje cinematográfico; especialmente en la estructura narrativa, el desarrollo de los personajes, el uso de la cámara, la puesta en escena y el montaje; aspectos que “Lazos de Vida” aprueba con absoluta dignidad; ya que lo importante en el filme es el retrato de Nicholas Winton (de joven Johnny Flyn y de viejo Anthony Hopkins), y cómo nos cuenta la historia (con bien construidos y entretenidos raccontos); de modo de transmitir las emociones de la trama, plagada de riesgos y decisiones significativas, fundamentales en un desenlace gratificante, considerando las adversas condiciones históricas, políticas y económicas de la época y del lugar.
Como nos muestra la cinta en su comienzo, la historia se destapa por casualidad, cuando Grete (Lena Olin), la esposa de Winton, le pide a éste que ordene la casa y especialmente su escritorio, porque les nacerá un nieto, precisamente un hijo de Bárbara (Ffion Jolly); proceso de limpieza que lo llevará a encontrarse con el libro de recortes y documentos sobre la operación de rescate de los niños checos, que al mostrárselo a su amigo Martin Blake (Jonathan Pryce), se iniciará una maravillosa revelación, que llevará a Winton a la televisión y a reencontrase con muchos de los “niños”, que había salvado hace muchos años.
En forma paralela, con acertados recuerdos, el espectador conoce las peripecias que hubo de pasar Winton, para lograr su cometido, en los terribles días previos a la Segunda Guerra y durante la invasión de Polonia por parte de Alemania, que fue lo que desencadenó finalmente el conflicto a nivel global. Winton, en todo caso, no actuó solo. Tuvo el apoyo indispensable de un equipo en Checoslovaquia y en Inglaterra, adonde trasladaron a los niños en tren; donde incluso tuvo la ayuda fundamental de su madre, Babi Winton (Helena Bonham Carter).