Cine
30 de Abril, 2026

La Sustancia

Por Álvaro Inostroza Bidart

La escritora y periodista española Rosa Montero señaló que lo que caracteriza y diferencia a la mujer es su relación cercana con la sangre, que la acompaña desde que se hace fértil, en la pubertad, hasta que da a luz a sus hijos, luego de alimentarlos durante meses en su saco amniótico.

Esta importante relación con la sangre se manifiesta también en la trascendencia que tiene la evolución del cuerpo en la mujer a lo largo de los años, desde la juventud hasta la vejez; sobre todo en aquellas mujeres cuya profesión depende preponderantemente del influjo de su anatomía, como las modelos y animadoras televisivas. 

Esto queda de manifiesto, en forma dramática, en “La Sustancia” (2024), cinta dirigida, escrita, producida y editada por la cineasta francesa Coralie Fargeat; que relata la historia de Elisabeth Sparkle (una notable Demi Moore), una exitosa instructora de gimnasia aeróbica, que mantiene por años un programa televisivo y que está entrando en el declive de su carrera profesional, producto de que está envejeciendo en forma notoria.

En el día de su cumpleaños es notificada por su jefe, Harvey (Dennis Quaid), el típico productor televisivo que sólo se preocupa del rating, de que será reemplazada por alguien más joven; lo que le provoca una crisis nerviosa. Hasta allí, la película se mueve en el plano de lo posible, dentro del mundo del show business; pero Elisabeth recibe la opción de rejuvenecer o más bien de tener una suerte de clon veinteañera, pagando por supuesto, pero con la estricta condición de que cada una aparecerá una semana en público, en forma alternada, y que como cuerpo ambas son una sola unidad; por lo cual lo que hace cada un afecta a la otra. Sue (Margaret Qualley) es en realidad una versión “mejorada” de Elisabeth, pero siguen compartiendo el mismo yo.

Esta complejidad fisiológica y filosófica, acompañado del renovado y amplificado éxito que logrará Sue en la televisión, reemplazando a Elisabeth, aunque nadie sabe que son la misma persona, hacen que la jovencita rápidamente se olvide de las restricciones, con espantosas consecuencias físicas y psíquicas en ambas, en un retrato descarnado de la debilidad de la condición humana; en lo que respecta a la incapacidad de algunas personas, de ambos sexos, de aceptar el envejecimiento natural e inevitable que se produce con los años.

Fargeat, de 49 años, que sólo había dirigido anteriormente la intensa y elogiada cinta “Venganza” (2017), logra con “La Sustancia” ratificar su talento.  Con un ritmo desenfrenado y con un excelente trabajo de cámara, donde se destaca la utilización con fines expresivos del primer plano, construye una alegoría brillante y furiosa de la vida humana, especialmente de aquellos tópicos más deleznables de la modernidad en las grandes ciudades: el mundillo mercantilista de la televisión, el culto a la mujer como objeto sexual, el brillo banal de la publicidad, el vestuario y el maquillaje; en fin, la vida como un gran negocio, del cual casi todos quedan fuera, salvo algunos inescrupulosos, que logran el éxito comercial, a costa de los demás y sin ningún principio ético que los guíe; provocando a propósito una sensación amarga y de náusea permanente en el espectador de esta impactante cinta.