No es frecuente que un teatro permita conocer una variante prácticamente desconocida de una obra tan célebre como “Rigoletto”. Tras su estreno en Rancagua en 2024, llega ahora a Santiago “La Maledizione”, la versión censurada de la ópera de Verdi, fruto de la perseverancia de Gian Paolo Martelli, estudioso del compositor que se empeñó en recuperar y difundir esta singular variante de la obra. En ella, los personajes conservan los nombres de “El rey se divierte”, de Victor Hugo, drama prohibido que sirvió de base al libreto de Francesco Maria Piave. Así, el Duque de Mantua aquí es el rey Francisco I de Valois; Gilda es Bianca; Sparafucile, Saltabadille; Maddalena, Maguellona; Monterone, el conde de Saint Vallier, y Marullo, Clemente Marotto. Probablemente sea en Chile el único país donde esta versión se ha puesto en escena en los últimos años.
La régie de Martelli y el marco escénico concebido junto a Gabriela Torrejón respetaron en todo momento el tiempo y el lugar de la historia, lo que se agradece. Las proyecciones contribuyeron eficazmente a situar la acción en la corte de Francisco I, mientras que la presencia de las características flores de lis azules reforzó la referencia histórica al período. Hubo además un guiño que quizás pasó inadvertido para muchos espectadores: al inicio del segundo acto podía verse a Leonardo da Vinci pintando “La Gioconda”, en alusión a los años finales del artista en la corte francesa. Especialmente atractivo resultó el tercer acto, con la casa de Saltabadille a orillas del Sena y la catedral de Notre Dame recortándose en la lejanía. El vestuario (Paula del Real), aunque de gama cromática no del todo coherente, complementó bien la propuesta escénica.
En el foso, Giovanni Panella realizó una muy buena labor al frente de la Orquesta Filodramática de Chile. Su dirección, de marcado espíritu verdiano, se mostró siempre comunicada con la escena y atenta a las posibilidades de los cantantes, logrando un adecuado equilibrio entre el impulso dramático y las necesidades vocales de los intérpretes. Notable fue la sonoridad del coro masculino (dirección de Ismael Latrach), tanto por volumen como por color vocal; si bien la exactitud musical todavía puede desarrollarse, su participación teatral resultó muy eficaz. Se pudo escuchar el aria “Il poveretto”, de carácter belcantista, destinada a Maddalena/Maguellona, en la cual ruega a su hermano asesino que salve la vida del Rey de quien se ha enamorado, como también el famoso “Questa o quella” inicial del tenor en la versión “Diana o Agnese”.
Como Rigoletto alternaron Carlos Almaguer y Carlos López. El primero exhibió un color vocal inequívocamente verdiano y gran volumen, aunque tendió con frecuencia a la vociferación y mostró escasas sutilezas expresivas. López, por su parte, posee una voz que dará que hablar y un canto bien intencionado, pero todavía debe recorrer un camino importante (atención con el portamento y la messa di voce) antes de abordar en plenitud un rol tan complejo como éste. Es un muy buen actor.
Las Biancas fueron Constanza Olguín y Raquel Paulin. La primera destacó por la belleza de su emisión y su línea de canto; la segunda aportó pianísimos y sobreagudos de carácter soubrette. Sin embargo, ninguna de las dos parece encontrarse todavía en condiciones ideales para asumir este exigente papel, tanto por razones de madurez artística como por adecuación vocal.
El Rey fue interpretado por Gonzalo Tomckowiack y Alessandro Scotto di Luzio. Tomckowiack sostuvo su desempeño gracias a su experiencia, aunque la voz ya no responde a los requerimientos del rol. Scotto di Luzio exhibió apostura escénica, buenas condiciones actorales y un material más que solvente, de atractiva zona central y agudos importantes, aunque todavía necesitado de refinamiento musical.
Homero Pérez-Miranda asumió los roles de Saint Vallier y Saltabadille. Escénicamente fue impecable en ambos personajes —es un actor consumado—, aunque en lo vocal resultó más convincente como Saint Vallier que como Saltabadille. Voluptuosa tanto vocal como físicamente fue la Maguellona de Gloria Rojas. También merecen destacarse el sólido Clemente Marotto de Jorge Cumsille y la siempre eficiente Giovanna de Claudia Leppe.
“La Maledizione” (“Rigoletto”, Verdi)
Dirección Musical: G. Panella.
Dirección escénica: G.P. Martelli.
Intérpretes: Carlos López / Carlos Almaguer ; Constanza Olguín / Raquel Paulin; Gonzalo Tomckowiack / Alessandro Scotto Di Luzio; Gloria Rojas; Homero Pérez-Miranda; Claudia Leppe; Jorge Cumsille.
Teatro Corp Artes, Santiago de Chile
27 y 28 de mayo de 2026