Cine
08 de Mayo, 2026

La Juventud

Por Álvaro Inostroza Bidart

Las vacaciones son momentos de distracción, pero también de reflexión; sobre todo cuando los veraneantes tienen más de setenta años y sienten que sus vidas están llegando a la etapa final. 

Esto ocurre en “La Juventud” (2015), cinta dirigida y escrita por el cineasta italiano Paolo Sorrentino; que nos cuenta la experiencia de dos amigos mayores; el director de orquesta y compositor retirado Fred Ballinger (Michael Caine) y el director de cine y guionista Mick Boyle (Harvey Keitel), que están de vacaciones en un exclusivo centro turístico en los Alpes suizos. Los acompaña la hija y agente del primero, Lena (Rachel Weisz), la cual sufre el abandono de su esposo, Julian (Ed Stoppard), hijo de Boyle.

Sorrentino, de 55 años, uno de los directores italianos más importantes de la actualidad, ha dirigido además diez largometrajes: “Un Hombre de Más” (2001), “Las Consecuencias del Amor” (2004), “El Amigo de la Familia” (2006), “El Divo” (2008), “Un Lugar donde Quedarse” (2011), “La Gran Belleza” (2013), “Silvio y Los Otros” (2018), “Fue la Mano de Dios” (2021), “Pantherope” (2024) y “La Grazia” (2025).

En “La Juventud”, Sorrentino construye una cinta melancólica y sutil, en la cual la importancia radica en la galería de interesantes personajes que la pueblan, como en una gran novela de la rica tradición literaria italiana. Aparte de los singulares Fred y Mick, que relevan la maravilla de la amistad de muchos años; y de la especial relación de Fred con su hija Lena; otro personaje particular es Jimmy Tree (Paul Dano), actor que se encuentra en un retiro, para construir su siguiente personaje, nada menos que Adolf Hitler.

Personajes secundarios, pero no por eso menos curiosos, son Maradona (Roly Serrano), que está gordísimo y con un tatuaje de Carlos Marx en la espalda; la Miss Universo (Madalina Ghenea), que protagoniza un desnudo icónico e inolvidable frente a Fred y Mick en la piscina temperada; y Brenda Morel (Jane Fonda), que encarna a una veterana actriz, que será la protagonista de la próxima película de Boyle, su testamento fílmico, del cual éste se encuentra terminando el guion, junto a cuatro jóvenes asistentes; y que se llamará “El último Día de la Vida”.

La película también es una reflexión sobre el inexorable paso del tiempo. Las citas al respecto abundan. Mick señala que en la juventud todo está cerca y que en la vejez todo se ve lejos y difícil de tocar. En una caminata, Jimmy, cita al poeta Novalis, cuando Fred le pregunta qué extraña: “Siempre vuelvo a casa. Siempre vuelvo a casa de mi padre”.

La música es fundamental también en la cinta. Tanto por la música incidental y los shows de los cantantes del hotel, que transmiten el tono crepuscular de los personajes protagónicos y de lo que están viviendo, como el acto de amor que hay detrás de las “Canciones Simples” de Ballinger. Este las compuso para su mujer, que está internada en un psiquiátrico en Venecia; y las dirige, en su honor, para la reina de Inglaterra, con orquesta, violinista y soprano, en un desenlace conmovedor, que recuerda la frase de Mick: “las emociones son lo único que tenemos”.