Cine
17 de Julio, 2026

La casa del río

Por Álvaro Inostroza Bidart

La ambición desmedida es síntoma de una debilidad moral, que puede llevar, a quien la sufre, a la traición e incluso al crimen.

Esta podría ser una de las conclusiones de “La Casa del Río” (1950), cinta dirigida por el cineasta austríaco-alemán-estadounidense Fritz Lang (1890-1976); realizador fundamental en la historia del cine, que tuvo una trayectoria de más de cuarenta años y en la cual dirigió más de cuarenta películas; en las cuales se destacó primero por su participación en el expresionismo alemán y luego en el desarrollo del cine de género en Estados Unidos, principalmente cintas policiales y thrillers psicológicos. 

En este último género se puede inscribir “La casa del Río”, basada en la novela homónima del escritor inglés H.P. Herbert; notable filme que no sólo demuestra la maestría de Lang en la narración cinematográfica, sino también las preocupaciones morales que siempre sustentaron su cine.

Lang, desarrolló su trabajo en Alemania y en Estados Unidos; salvo una cinta, “Liliom”, que dirigió en Francia en 1934. En su primera etapa en Alemania se destacan cintas fundamentales como “Las Arañas: El Lago de Oro” (1919), “Las Arañas: El barco de los Brillantes” (1920), “Dr. Mabuse, el Jugador” (1922), “Los Nibelungos” (1924), “Metrópolis” (1927), “La Mujer en la Luna” (1929), “M, el Vampiro de Dusseldorf” (1931) y “El Testamento del Dr. Mabuse” (1933); que lo inscribieron como uno de los directores fundamentales del expresionismo alemán y que le abrió las puertas de Hollywood, luego de huir del nazismo germano.

En su período estadounidense, en el cual dirigió más de veinte películas, sobresalen “Furia” (1936), “Sólo se Vive una Vez” (1937), “Los Verdugos también Mueren” (1943), “La Mujer del Cuadro” (1944), “Perversidad” (1945), “Secreto tras la Puerta” (1947), “Encubridora” (1952), “Los Sobornados” (1953), “Deseos Humanos” (1954), “Los Contrabandistas de Moonfleet” (1955), “Más Allá de la Duda” (1956) y “Mientras Nueva York Duerme” (1956), que lo transformaron en un clásico, con un riguroso trabajo en la dirección de actores y en la estructura narrativa de sus cintas.

Por último, desilusionado de Hollywood, tuvo una breve etapa final en Alemania, en que dirigió tres cintas: “El Tigre de Esnapur” (1958), “La Tumba India” (1959) y “Los Crímenes del Dr. Mabuse” (1960); que no alteraron su reputación, como figura excepcional de la historia del cine.

“La Casa del Rio” pertenece a su período norteamericano, con un estilo ya consolidado, de acuerdo a las exigencias de producción de Hollywood; pero siempre con su particular visión de la condición humana.  El protagonista, Stephen Byrne (Louis Hayward), es un escritor sin mucho éxito, que vive con su esposa, Marjorie (Jane Wyatt) a la orilla de un caudaloso río. Al calor de unas copas, Stephen, intenta forzar eróticamente a la bella criada Emily (Dorothy Patrick). Al resistirse ésta, la ahorca accidentalmente, para que no escuche sus gritos la vecina, la señora Ambrose (Ann Shoemaker). Stephen le pide ayuda a su hermano John (Lee Bowman), para encubrir el crimen, lanzando el cuerpo al río, elemento natural fundamental en esta notable historia moral; con sus elementos de culpa, cinismo y justicia.

La maestría de Lang se percibe no sólo en los énfasis y señales de los diálogos entre estos personajes; sino también en elementos visuales, claves en el significado de los acontecimientos; como por ejemplo el brillo del espejo y su asociación con un pez, la navegación por el río en la noche, los movimientos de una cortina por efecto del viento y el fantasma de Emily, que transmiten la locura paulatina que pierden al extraviado Stephen.