
“La vida te da sorpresas…sorpresas te da la vida” reza el final de la canción “Pedro Navaja” de Ruben Blades.
Este comentarista se permite citar esa frase salsera para referirse a lo que sucedió con el desempeño de Eleomar Cuello abordando el rol de Escamillo en la producción de “Carmen” que presenta en estos días el Teatro Municipal de Santiago. Su participación estaba dispuesta integrando únicamente el primer elenco, pero apareció de sorpresa también en el segundo, al día después. Si en uno realizó un buen desempeño, al igual que el resto de las primeras figuras, en el otro no sólo lo mejoró sustancialmente, sino que, en comparación a sus nuevos colegas cantantes se situó como el mejor de todos. Estuvo en la cima. “La vida te da sorpresas”.
En el resto de los solistas principales de ese segundo elenco se percibieron rendimientos que, por diferentes aristas, dejaron algunas deudas. La mezzosoprano chilena (radicada en Argentina) Maria Luisa Merino (Carmen) concretó su primera gran actuación en el Municipal. Poseedora de un buen timbre que por momentos carece del espesor vocal que requiere el personaje y no proyecta un volumen imponente, presentó un abordaje notable en lo actoral. Debe reconocerse que esas carencias tímbricas y de proyección se disiparon en la gran escena final, en que Merino sacó gran garra artística.
Samuel White (José) posee todo el material de tenor que exige el soldado desertor; también reúne buenas condiciones actorales, pero en este estreno demostró inseguridades en su temple y acaso una inseguridad para alcanzar los mayores agudos, suplida con aumentos desmedidos de volumen. Al igual que Merino, tuvo su mejor momento en el dúo final.
A Paulina González (Micaela) se la vio algo descolocada en el rol. A esta gran soprano de dilatada y triunfal carrera - ha lucido al menos una docena de personajes principales-, se la recibió muy diferente. Su timbre y canto se proyectó sin brillo, tal vez algo cansado.
En el grupo de comprimarios los rendimientos fueron de pareja calidad: Camila Guggiana (Frasquita), Florencia Barrios (Mercedes), Nicolás Noguchi (Remendado), Sergio Gallardo (Dancairo), Pedro Alarcón (Zúñiga) y Crisrián Lorca (Morales). Todos impecables.
Se mantuvo la magnífica dirección musical de José Miguel Pérez-Sierra frente a la Orquesta Filarmónica de Santiago y el Coro del Teatro Municipal.
Si bien la dirección teatral del Rodrigo Navarrete resulta acertada, no va de la mano de algunas soluciones escenográficas poco sugerentes. No es la ocasión, en estas nuevas líneas, para volver a referirse a aspectos tan desacertados del diseño de vestuario