Ópera
07 de Junio, 2026

“Don Pasquale”: bien cantado, pero…

Por Mario Córdova

No hay primera sin segunda,  ni segunda sin tercera.

La iniciativa de la Orquesta de Cámara de Chile de incluir óperas en formato de concierto en sus últimas temporadas ha sido exitosa. A “Rita” (2024) y El elixir de amor” (2025) está sumando este 2026 “Don Pasquale”. Curiosa coincidencia: las tres han sido de corte cómico y de la autoría de Gaetano Donizetti.

Estas célebres obras del bel canto italiano se han abordado de un modo en que lo formativo y seductor hacia nuevas audiencias aparece un primerísimo lugar. Las funciones son gratuitas y repartidas por diferentes recintos, las óperas no se interpretan completas sino en una generosa selección y, muy importante, se agrega un actor-narrador que va comentando la acción con un lenguaje muy coloquial y distendido. 

Si en las primeras no hubo proyección de textos en español, en esta ocasión sí se agregó este importante complemento, pero con excesivas insuficiencias, ya que sobre una arrinconada pantalla muy pequeña iban apareciendo con letras minúsculas los parlamentos de escenas completas, no siguiendo la norma de seguir frase por frase el canto de la ópera. Así, este sistema no dio resultado y de seguro la gran mayoría de la audiencia que repletó el teatro California se quedó colgada en una  ignorancia que el narrador no mejoró del todo.

“Don Pasquale” posee un argumento de engaños y enredos, provocados porque uno de los personajes debe fingir ser otro, Por tratarse de una versión de concierto (sin caracterizaciones ni detalladas actuaciones) y por contarse con una traducción tan fallida, estos hechos contribuyeron a que no quedara del todo claro el avance y la conclusión de la acción.

Lo anterior es corregible. La cobertura estrictamente musical, en cambio, no permite alteraciones, por estar en un nivel óptimo. Emmanuel Siffert, director titular de la citada agrupación, ha desarrollado una premiada labor por exhumar obras sinfónicas muy postergadas y por dar estos giros interpretativos al género operático que conquistan nuevos públicos. 

Con un dominio total sobre el recurso instrumental, esta vez él ha vuelto a dar buena  armazón a un excelente servicio operático, conjugando plenamente, pese a la disposición espalda contra espaldas, a las cuatro voces solistas con la batuta y la orquesta. Por cierto que esa distribución física transmite inseguridades en la audiencia, que a fin de cuentas se desvanecen 

David Gáez (Don Pasquale) impresionó con un timbre de firme gravedad y entonación muy segura, perfilándose como un magnífico bajo bufo más en la buena oferta ya existente de cantantes chilenos de esa categoría. Claudia  Pereira (Norina/Sofronia) cantó y encantó luciéndose en un despliegue pirotécnico de  empinadas exigencias, con sorpresivas reminiscencias de un timbre muy incisivo que podía darse por olvidado. Patricio Sabaté (Malatesta), ya próximo a cumplir tres décadas de carrera, demuestra ser nuestro mejor barítono belcantista, proyectando aquí una interpretación de lujo. Patricio Saxton (Ernesto) brindó acaso el impacto más fuerte con un canto muy bien timbrado en una tesitura marcada por las alturas, haciendo recordar el triunfal abordaje del mismo rol de hace quince años.

A este cuarteto debe agregarse la fundamental participación del actor Enzo Gnecco como narrador, siempre apareciendo como el simpático amigo de todos.

Revisando el amplio repertorio operístico de carácter más liviano y apropiado a experiencias como ésta, se advierte que el maestro Siffert tiene mucho para elegir en nuevas temporadas….. pero con mejores subtítulos en español.