Cine
13 de Febrero, 2026

¿Dónde está la casa de mi amigo?

Por Álvaro Inostroza Bidart

La infancia ha servido a muchos cineastas para mostrar la pureza y la inocencia de la condición humana; pero también para graficar, por contraste, la estupidez y el egoísmo de los adultos, sobre todo de algunos que, bajo ese prisma, no parecen del todo humanos.

“¿Dónde Está la Casa de Mi Amigo?” (1987), cinta dirigida, escrita y montada por el cineasta iraní Abbas Kiarostami, es una excelente muestra de esta aseveración; ya que el protagonista, Ahmed (Babek Ahmedpoor), es un niño de ocho años que hace lo imposible para que no expulsen del colegio a su amigo Mohamed (Ahmed Ahmedpoor), corriendo todos los riesgos posibles de ser castigado por sus padres, en una sociedad tremendamente atávica y jerarquizada.

Kiarostami (1940-2016) es considerado el director más importante de su país y elemento fundamental en el surgimiento del nuevo cine iraní, con reconocimiento, totalmente merecido, en los principales festivales de cine del mundo. De los más de veinte largometrajes que dirigió en su vida, entre documental y ficción, se destacan principalmente los filmes: “Primer Plano” (1990), “El Sabor de las Cerezas” (1997), “El Viento Nos llevará” (1999), “ABC África” (2001), “Diez” (2002), “Cinco” (2003), “10 Sobre Diez” (2004), “Copia Certificada” (2010) y “Como Alguien Enamorado” (2012).

“¿Dónde Está la Casa de Mi Amigo?” tiene todos los elementos de su mejor cine. Ambientada en una zona rural de Irán; como corresponde al mundo infantil, la cinta comienza y termina en el colegio donde estudian los dos amigos, configurando la cinta el ciclo de un día completo.

El profesor (Kheda Barech Defai) es tradicional. Reparte instrucciones y regaños a diestra y siniestra, que pretenden traspasar a los alumnos los “valores” de la disciplina y la obediencia. Una de las amonestaciones recae sobre Mohamed por no traer su cuaderno de tareas y la amenaza de que si no lo lleva al día siguiente, será expulsado.  Las instrucciones para Ahmed siguen en su casa, por parte de su madre (Iran Outani), que lo manda a hacer las tareas, pero que lo interrumpe a cada rato, con órdenes para que la ayude en labores domésticas, sin mucho respeto real por su hijo

Ese no es problema para Ahmed, hasta que se da cuenta que se trajo por equivocación el cuaderno de su amigo Mohamed, aparte del suyo. Aquí comienza la parte central de la película; ya que deberá ir a otro pueblo, y saltarse todas las instrucciones y costumbres de su cultura para cumplir con su objetivo, evitar la expulsión de su amigo de la escuela.

Una escena fundamental es cuando se cruza con su abuelo y éste le señala a un amigo cómo su padre le transmitió los conceptos de la disciplina y la obediencia: “mi padre me daba un centavo a la semana y una paliza cada quince días”. También hay otra escena que sirve para mostrar cómo han cambiado los tiempos, por la supuesta modernidad. Un anciano le cuenta a Ahmed que ha fabricado con madera noble todas las puertas y ventanas del pueblo, las que están siendo reemplazadas por otras nuevas de hierro, sin que haya una explicación válida para este cambio, que hace perder la identidad profunda al lugar. 

Con planos y movimientos de cámara limpios, y una cuidada fotografía, el director nos hace acompañar en su peripecia a Ahmed, que no para de correr entre callejuelas y colinas para lograr su cometido, que logra finalmente de una manera inesperada y maravillosa, a pesar de que el destino y la lógica parecieran no estar de su lado.